Descongestionantes

Descongestionantes Nasales

Los descongestionantes alivian la congestión nasal (taponamiento, exceso de moco, rinorrea, etc.) La pseudoefedrina y la felilefrina son normalmente los ingredientes activos más comunes en los descongestionantes sin receta. En los aerosoles de venta libre se utiliza generalmente la oxitometazolina y derivados moleculares, a veces complementados con alguna sustancia balsámica coadyuvante.

Sprays descongestivos

Para los casos más serios y con la correspondiente receta médica existen aerosoles con corticoides (fluticasona, triamcinolona, mometasona, etc.) de elevada efectividad y menor cadencia de uso.

 

Sprays corticoides

No se deben usar aerosoles nasales descongestionantes más que unos cuantos días, dado que causan el efecto de “rebote” y empeoran la congestión llegando a crear una adicción en el paciente que cada vez necesita más aplicaciones. En ese estadio la única solución efectiva es dejar de usarlos. Los descongestionantes en forma de pastilla no causan este problema. Las personas con hipertensión arterial, problemas cardíacos o agrandamiento de la próstata deben usar descongestionantes con precaución y bajo prescripción médica.

Antihistamínicos

Los antihistamínicos son los fármacos más empleados en el tratamiento de las enfermedades alérgicas.

Su característica es la de inhibir los efectos de la histamina en las reacciones alérgicas, a través del bloqueo de sus receptores.

Los antihistamínicos pueden tomarse por adelantado para prevenir los síntomas alérgicos antes de que comiencen y cuando está iniciado el proceso para detener los síntomas molestos que provoca la alergia (congestión, estornudos, lagrimeo, picor, etc.). Algunos están disponibles sin receta médica y en muchas formas terapéuticas como cápsulas, pastillas -para tragar y  bucodispersable de efecto más rápido-, gotas oftálmicas, inyecciones, lociones, jarabes, aerosol nasal. Son los de primer uso y utilización más general por la población para el tratamiento de síntomas de grado menor y como preventivos.

Antihistaminicos orales
Los antihistamínicos suelen clasificarse en los de 1ª generación, y antihistamínicos no sedantes o de 2ª generación.

 

Los antihistamínicos clásicos o de primera generación son fármacos que penetran bien en el SNC y son poco selectivos en sus acciones. Por todo ello, causan diversos efectos indeseables como sedación, somnolencia, aumento del apetito y efectos anticolinérgicos (sequedad de boca, visión borrosa, estreñimiento y/o retención de orina); algunos de estos efectos también se han utilizado con fines terapéuticos, como sus acciones de inhibición del vómito y el mareo, o la acción de secar las mucosas para aliviar el goteo nasal. Por lo general, los antihistamínicos clásicos se transforman rápidamente en el hígado en derivados (o metabolitos) inactivos, por lo que es necesario tomarlos tres o cuatro veces al día. Alguno de ellos puede usarse igualmente por vía parenteral (intramuscular o intravenosa), lo que fomenta su empleo en la urticaria y otras reacciones alérgicas agudas.

 

Los antihistamínicos no sedantes o de segunda generación actúan más selectivamente sobre los receptores H1 y penetran menos en el SNC, por lo que se consideran más seguros desde el punto de vista del rendimiento laboral y escolar, la conducción de vehículos y otras actividades diarias que dependen del grado de somnolencia y lasitud. Además presentan, en general, menos interacciones medicamentosas que los fármacos clásicos. Por otra parte, sus características farmacológicas permiten en la mayor parte de los casos su uso en dosis única diaria. Los antihistamínicos de 2ª generación se emplean sobre todo en la rinoconjuntivitis alérgica y en la urticaria aguda y crónica, aunque sólo como tratamiento de mantenimiento, ya que existen en comprimidos, gotas o jarabes, en aerosoles nasales y en colirio, pero carecen de presentaciones por vía intramuscular o intravenosa.
Antihistamínicos tópicos

 

Medicamentos caducados pueden originar alergias y agravar enfermedades

Medicamentos caducados

Especialistas de la Dirección de Medicamentos, Insumos y Drogas (Digemid) advirtieron sobre los riesgos de consumir un producto farmacéutico vencido, pues señalaron que al expirar no sólo pierden sus propiedades terapéuticas sino también pueden ocasionar alergias, dolencias diversas, resistencia bacteriana, hasta intoxicaciones de leves a severas que no sólo agravan la enfermedad que se desea curar o controlar, sino que originan sobre gastos no justificados.

Por ello recomiendan a la población, antes de consumir un producto, siempre verificar en el rotulado de los envases la fecha de vencimiento.

Al adquirir un medicamento como tabletas, cápsulas o comprimidos, es importante solicitar al químico farmacéutico, responsable del establecimiento, que le muestre la fecha de expiración que se consigna en la etiqueta o folio del producto. Asimismo recalcaron que se debe examinar que los números que componen la fecha de vencimiento deben estar impresos de forma nítida, no sobregrabado ni colocados en alguna pegatina.

Medicamentos caducados pueden originar alergias y agravar enfermedades

Del mismo modo aconsejaron sólo adquirir los medicamentos en establecimientos autorizados y nunca en lugares que los expenden de forma ambulatoria e informal.

Recordaron que es responsabilidad de los químicos farmacéuticos regentes retirarlos para su venta, y almacenarlos en lugar seguro, con un rotulado que indique que son “medicamentos vencidos” para devolución o destrucción, de acuerdo a lo establecido en la norma, su incumplimiento está sujeto a sanciones.

 

 

Preocupación con los productos aromatizantes

Productos aromatizantes, como perfumes o desodorantes de ambiente pueden empeoran las alergias y el asma

Productos aromatizantes, como perfumes o desodorantes de ambiente pueden empeoran las alergias y el asmaLos aromatizantes de ambiente proporcionan un olor agradable en las viviendas pero pueden empeorar ciertos problemas de salud. Desodorantes, velas o perfumes tienden a desencadenar o agudizar los síntomas de la alergia, e incluso pueden hacer que los ataques de asma sean más severos.

La investigación fue realizada por la Universidad de Washington. Anne Steinemann, ingeniera en medio ambiente encargada del estudio, sostuvo que “me sorprendió tanto la cantidad como la toxicidad potencial de los productos químicos que encontramos”.

Sus conclusiones fueron presentadas en un encuentro del Colegio Americano de Alergia, Asma e Inmunología (Estados Unidos). Stanley Fineman, el presidente de esta institución, afirmó que al aumentar las ventas de aromatizantes de ambiente también se incrementaron los problemas respiratorios en las casas donde se usan.

“Esta cuestión es más grave de lo que la gente piensa. Cerca del 20% de la población y el 34% de las personas con asma presentan dificultades en su salud por los aromatizantes”, sostuvo.

La investigación analizó seis aromatizantes de ambiente muy utilizados en los hogares y encontró que tienen al menos 20 compuestos orgánicos volátiles, que son productos químicos que se mueven a través del aire. Algunos aromatizantes tienen niveles peligrosos o tóxicos de estas sustancias.

Entre los compuestos orgánicos volátiles encontrados se cuentan ciertos alcoholes, formaldehido, limoneno y destilados del petróleo. Steinemann advirtió que ninguno de estos químicos estaba nombrado en la etiqueta que detalla la composición de los aromatizantes.

Fineman recomendó que tanto los consumidores como los médicos sean más conscientes de este tema, para evitar llevar productos peligrosos al hogar o advertir a las personas del potencial peligro que encierran. Lo ideal sería abrir la ventana para renovar el aire fresco, en vez de comprar productos que supuestamente son naturales u orgánicos.

 

Los últimos avances sobre patologías alérgicas apuntan al agua como una posible fuente alergénica

Cada vez aumenta más el número de alergias debido a las modificaciones que se producen a nivel alimentario y ambiental

Grifo Agua corrienteLos últimos avances en precisión y eficiencia diagnóstica en la patología alérgica apuntan al agua como posible fuente alergénica, según han coincidido en señalar distintos  especialistas asistentes a la jornada celebrada en el Hospital Universitario “Río Hortega” de Valladolid. La organizadora de la jornada y presidenta de la Sociedad Castellanoleonesa de Alergia e Inmunología Clínica (SCLAIC), Alicia Armentia Medina ha explicado que cada vez aumenta más el número de alergias debido a las modificaciones que se producen a nivel alimentario y ambiental, y que por este motivo no siempre se tiene en cuenta que lo que cada persona come puede afectarla tanto como lo que bebe.

Los pesticidas del agua del grifo pueden tener parte de culpa del aumento de las alergias a los alimentos.

El  diclorofenol, es una sustancia química usada en pesticidas y utilizados por los agricultores en frutas y verduras, así como para clorar el agua, cuando se encuentran en el cuerpo humano, están asociados con alergias alimentarias.

En este sentido, aunque los alergólogos se han reunido para analizar en qué métodos diagnósticos pueden aumentar su precisión, también han establecido unas líneas “muy generales” de actuación para que en los próximos cuatro años mejore la colaboración entre el especialista y el enfermo.

“Para aprovechar los recursos pedimos que los pacientes tengan en cuenta lo importante que es acudir a todas las citas que conciertan y no dejar huecos” ha comentado Armentia Medina. Sus palabras han sido secundadas por el consejero de Sanidad de la Junta de Castilla y León, Antonio María Sáez Aguado, que ha inaugurado este ‘Programa Reunión de Otoño’ en materia de alergias.

 

Estudio sobre las alertas por alergia en pacientes hospitalizados

El Hospital La Fe de Valencia realiza un estudio sobre las alertas por alergia en los pacientes ingresados

Estudio sobre las alertas por alergiaSegún revela en un estudio del servicio de Alergia del Hospital Universitario y Politécnico La Fe de Valencia, la alergia más frecuente entre los pacientes hospitalizados es a medicamentos, seguida por los alimentos y materiales como látex o metales. De estas alertas, el 74,4% correspondían a alergias frente a medicamentos, siendo los antibióticos, en concreto los betalactámicos y las quinolonas los más frecuentes.
Tras los medicamentos, son los alimentos la causa más frecuente principalmente a la leche y derivados lácticos, seguidos por algunas frutas, frutos secos, como las nueces, el marisco y los cereales.
Y el 4,8% de las alertas corresponden a alergias relacionadas con el uso de materiales sanitarios, fundamentalmente al látex, vendajes, metales y siliconas.

Este estudio ha analizado las historias clínicas de un total de 15.534 pacientes con el objetivo de evaluar el grado de inclusión de estas alertas en la información clínica de los pacientes con el fin de prevenir posibles reacciones alérgicas durante el periodo de hospitalización.

Este periodo es especialmente susceptible a la aparición de episodios alérgicos, ya que los pacientes suelen recibir múltiples medicaciones, pueden recibir una dieta distinta a la que siguen habitualmente en sus hogares y pueden tener contacto con materiales a los que no están acostumbrados (vendajes, apósitos, látex, prótesis metálicas…)

Este estudio, que acaba de ser publicado en la prestigiosa revista Annals of Allergy Asthma & Immunology, revela que de los 15.534 historias clínicas de pacientes analizadas, 2.106 tenían activada una alerta ante alergias, intolerancias o reacciones adversas ya conocidas y 7.907 declaraban no tener ninguna alergia conocida.

En cuanto al perfil del paciente ingresado con alertas activadas por alergias, se trata habitualmente de mujeres, que contabilizan el 64,8% de las alertas por alergias a medicamentos y el 58% de las alertas por alergia a alimentos. Esta tendencia es diferente en los pacientes pediátricos, ya que la activación de las alertas por alergia es más frecuente en niños hospitalizados (el 55,9%) que en niñas (44,1%).

 

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Niveles ambientales de pólenes Página del Comité de Aerobiología
Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC)
GEMA Guía Española para el Manejo del Asma
Alergia a abejas y avispas (himenópteros) Página del Comité de Alergia a Himenópteros
Productos para las alergias