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Alergias

La alergia

Una alergia es una sensibilidad anormal a una sustancia que produce una reacción adversa que desencadena en el organismo una respuesta inmunitaria, esta se produce porque el sistema inmunitario no reconoce la sustancia causante de la alergia (también llamada antígeno). La respuesta inmunitaria nos remite a una función del sistema de defensa natural del organismo.

Es importante conocer la diferencia entre una alergia y una intolerancia o una sensibilidad química, ya que el  tratamiento suele ser radicalmente distinto. La diferencia entre estas dos categorías puede parecer leve, pero no lo es. Si usted es alérgico y no lo sabe, quizá siga todos los tratamientos aplicables a las intolerancias y sensibilidad química; y aunque mejore, incluso notablemente, seguirá siendo tan alérgico como al principio. Aunque haya reforzado la zona que suele verse afectada por la reacción, eso no le hace menos alérgico, aunque sí menos propenso a una reacción en esa zona. Las personas alérgicas o atópicas suelen observar que, con el tiempo, aumentan las zonas de su cuerpo que son propensas a la reacción.

Diagnóstico
El diagnóstico lo realiza exclusivamente el médico y se basa principalmente en los siguientes medios: interrogatorio (sobre síntomas, costumbres, alimentación, medicación, hábitat familiar y laboral), exploración y realización de las pruebas que determine.

Anamnesis o Historia Clínica:
En la mayor parte de los casos existe una correlación directa entre los síntomas y la exposición ambiental a los pólenes.

Frotis nasal o bucofaríngeo:
Se obtiene una muestra de exudado (nasal o bucofaríngeo) y, ya en el laboratorio y mediante la tinción con distintas técnicas, se identifican las células epiteliales, hemáticas (neutrófilos, mastocitos, linfocitos, basófilos y eosinófilos) y otros posibles elementos que pueden aparecer como pólenes, bacterias y esporas micóticas. Este tipo de pruebas es muy determinante y tiene como importante factor añadido la rapidez y el bajo coste económico de la prueba.

Exámen Sanguineo:
En los exámenes de sangre se analiza la determinación de unas inmunoglobulinas, en especial IgE (inmunoglobulina específica), teniendo esta prueba una importancia similar a las pruebas dérmicas que también se realizan. Tiene como ventaja añadida que una sola muestra permite la realización de varias pruebas, emplean menos tiempo que las pruebas cutáneas y es un método objetivo de análisis plenamente automatizado, por lo que no influye la subjetividad del clínico. Cuando no se puede recurrir a las pruebas dérmicas (por lesiones de piel, tratarse de niños o en caso de riesgo de shock) es la prueba más idónea.

Un nivel muy alto de estos anticuerpos frente a alérgenos en la sangre mostrará la existencia de reacción alérgica. En cualquier caso, siempre hay que tener en cuenta que tanto esta prueba como los exámenes de piel pueden dar falsos positivos o negativos, por lo que el facultativo (con todos los datos y pruebas) valorará todos los aspectos para determinar un certero diagnóstico.

Diagnóstico alergias

Exámenes de la piel:
Este tipo de pruebas (hay varias) es de una elevada seguridad y obtiene, mediante el contacto de la piel del paciente con una solución que contiene distintos alergenos, la posible reacción de los anticuerpos IgE frente a esa posible agresión. El especialista alergólogo dispone en la actualidad de una serie de alergenos, producidos por laboratorios especializados, que le permitirán detectar y determinar de forma rápida y eficaz el origen y diagnóstico de la enfermedad alérgica.
Utilizando esas soluciones de alérgenos purificados, los pondrá en contacto con la piel (epidermis o en la dermis) a través de microinyecciones subcutáneas o con leves arañazos practicados con una lanceta (escarificación). Si se manifiesta una reacción alérgica, en unos 10 ó 15 minutos, será simplemente un habón o pequeño enrojecimiento. De la historia clínica del paciente y el interrogatorio efectuado, dependerá el tipo de alérgenos seleccionado por el especialista aunque, generalmente, se emplean ácaros, pólenes, animales (pelos, plumas, etc.) y hongos.

Se realizan también, aunque menos frecuentemente, distintos tipos de pruebas complementarias: las pruebas funcionales respiratorias si se padece de asma, las pruebas de provocación específica con alergeno (conjuntival, nasal o bronquial), rinomanometría (una prueba de función nasal), examen radiológico y más rara vez incluso biopsia.

Una vez determinados los alérgenos causantes de la alergia llega el momento de la elección e instauración del tratamiento específico por parte del profesional sanitario. La elección será tratar la sintomatología (con antihistamínicos y/o cortisonas) o bien iniciar una terapia de desensibilización específica (inmunoterapia) con aplicación subcutánea, intranasal o intrabucal de una vacuna que conseguirá un máximo beneficio como preventivo de nuestra alergia.

 

 

La cesárea podría aumentar el riesgo de asma y alergias en el bebé

Los niños nacidos por cesárea están en mayor riesgo de asma

El nacimiento por cesárea  actualmente es el procedimiento quirúrgico más habitual en las mujeres en edad reproductiva. Hasta hace poco, no se habían estudiado las consecuencias a largo plazo de esta manera de nacer. Sin embargo, cada vez hay más estudios que relacionan el nacer por cesárea a tener un mayor riesgo de  desarrollar  asma y alergias  a lo largo de la vida, comparados con aquellos que nacen por vía vaginal.

Los  estudios sugieren que el aumento en el riesgo de asma entre los niños nacidos por cesárea podría deberse al momento de “sensibilización primaria” del sistema inmunitario porque la cesárea retrasa la exposición del bebé a los microbios. Además dejan ver que cuanto menor es el número de bacterias que viven en nuestros intestinos durante la infancia, mayor es el riesgo de sufrir alergias al hacernos adultos. Eso implica que los bebés que nacen por parto natural, y que por lo tanto están expuestos a las bacterias del recto materno, tienen menor riesgo de padecer asma y alergias que los que nacen por cesárea

La cesárea podría aumentar el riesgo de asma y alergias en el bebé

En resuumen, estar en contacto con un amplio número de bacterias diferentes en los primeros meses de vida, cuando el sistema inmune se está desarrollando y aprendiendo,  previene en el futuro tener una vida sana

 

 

Mitos sobre la alergia

Mitos y realidades sobre las alergias

• Ser alérgico es ser más sensible que el resto a algo que no es malo como el polen.
• Para hacerse alérgico a algo tiene que haber estado en contacto previo con la sustancia.
• Los más alérgicos a las abejas son los apicultores.
• La alergia es más frecuente en la adolescencia y en adultos jóvenes aunque puede aparecer a cualquier edad.
• La alergia afecta a varios órganos del cuerpo: piel, ojos, nariz, pulmones…
• No acuda al alergólogo sólo en primavera. Un buen tratamiento durante todo el año previene la aparición de síntomas.
• La vacuna es el único tratamiento para curar la enfermedad y debe iniciarse antes de la aparición de los síntomas.
• El polen de ciudad da más alergia que el del campo.
• Si es alérgico al polen lo pasará peor los días de viento y mejor, los días lluviosos.
• El alérgico al polen de olivo puede consumir aceitunas y aceite de oliva.
• Las flores de colores no producen alergia.
• En primavera, evite montar en moto o bicicleta
• El término popular “fiebre del heno” es un concepto erróneo ya que no se origina por el heno ni tampoco es una clase de fiebre
• El largo del pelo de los animales ni su tipo de pelaje son los causantes de las alergias. Las proteínas que contiene la saliva y la piel de los animales son las que originan la alergia.
• El polen de las flores es la causa principal de la alergia. Este es uno de los errores más frecuentes. • Debido a la densidad y el peso del polen de algunas flores, el viento no puede arrastrarlas por lo que el mismo es transportado por los insectos de flor en flor. Las alergias a las plantas son poco frecuentes
• Las alergias son psicosomáticas. Esto es una gran falacia. La alergia es reconocida por la comunidad médica.
• La alergia es hereditaria. Existen algunos factores que pueden predisponer el desarrollo de la alergia. Las posibilidades de que un niño desarrolle alergias son del 50 % si uno de los padres es alérgico. Las posibilidades aumentan a un 66 % si ambos padres son alérgicos. Algunos individuos desarrollan alergias incluso cuando a ninguno de los padres se le haya diagnosticado alguna alergia.

La Alergia es la principal enfermedad crónica en el mundo

Si ambos padres tienen el mismo tipo de alergia, el hijo tiene un 75% de probabilidades para heredarla. Si un padre es alérgico, las posibilidades de que su hijo sea alérgico son del 25%; si ambos son alérgicos, un 50%

La contaminación, el clima, los insectos; menos lactancia en el recién nacido, los alimentos procesados y, principalmente, la herencia, son factores que han provocado que exista un incremento de pacientes que padecen algún tipo de alergia.
A pesar de que el factor herencia es la condición principal por la cual una persona puede desarrollar una alergia, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), el factor contaminación ha influido también de manera importante en el desarrollo de esta enfermedad, por lo que se calcula que entre 9% y 19% a nivel mundial tiene la prevalencia de presentar algún tipo de alergia.
Esta cifra sufrirá modificaciones, pues se estima que en siete años pudiera resultar afectado 50% de la población mundial, por lo cual, este padecimiento ocupa el sexto lugar de todos, ya que puede controlarse, pero no curarse.

La estadística Alérgica

Como comentamos, las enfermedades alérgicas afectan en todo el mundo a mil millones de personas, de los cuales 400 millones son pacientes de rinitis alérgica; asma con 300 millones; EPOC con 210 millones y apnea del sueño con cien millones.
Las más frecuentes:

Rinitis alérgica:

Esta enfermedad tiene como síntoma la inflamación de la mucosa nasal. Es una de las enfermedades crónicas más comunes en todo el orbe. Se calcula que se presenta entre 16 y 19 % de la población mundial, y genera costos por más de 20 billones de dólares.
Aproximadamente 40% de los pacientes con rinitis alérgica, desarrollan asma en algún momento de la enfermedad.

Asma:

Es una enfermedad inflamatoria crónica de los pulmones. Su característica es que al toser, los pulmones emiten una silibancia (un ruido parecido al de un silbato), presenta dificultad para respirar, opresión torácica y tos. Un ataque de asma se desencadena muchas veces por agentes externos a los que el paciente es alérgico. En un tiempo, se consideró que afectaba más a los niños. Esta enfermedad puede tratarse y controlarse, y la mayoría de los pacientes pueden llevar una vida productiva normal.

EPOC:

Es en realidad un grupo de enfermedades pulmonares, las más comunes son el enfisema y la bronquitis crónica.
La EPOC dificulta la respiración porque el flujo de aire que entra y sale de los pulmones está parcialmente obstruido, también puede producir alta presión arterial en los pulmones e hipertensión pulmonar, que puede dar lugar a un tipo de enfermedad del corazón denominada cardiopatía pulmonar.

Apnea del sueño:

Esta enfermedad se caracteriza por causar que las personas que la padecen dejen de respirar durante unos segundos cuando duermen, y provoca que, a pesar de dormir, no descansen realmente. En caso de no tratarse, puede llevar al paciente a la muerte, ya que es propenso a padecer problemas cardíacos (incluso puede sufrir un infarto) y ocasionar accidentes laborales o de tráfico. Por lo tanto es recomendable siempre acudir al médico

Alergias

Alergias

Una alergia es la sensibilidad anormal a una partícula o sustancia que, si se ingiere, inhala, o se toca produce una reacción grave ante esa sustancia causada por una sensibilidad anormal que desencadena en el organismo una respuesta inmunitaria.
Los seres humanos pueden ser alérgicos a miles de cosas con las que entran en contacto en un momento dado, algunos de ellos son:

Alergias Estacionales: Polen de los arboles, gramíneas, distintas esporas, etc.
Alergias Domésticas: Pelo de animales, ácaros al polvo, hongos, etc.
Alergias Alimentarias: Productos lácteos, trigo, maíz cítricos, mariscos, huevos, etc.

Es importante conocer la diferencia entre una alergia y una intolerancia o una sensibilidad química, ya que su tratamiento suele ser radicalmente distinto. Además saber si una persona es propensa a problemas a alergia para tomar las medidas necesarias que reduzcan esa tendencia.

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Niveles ambientales de pólenes Página del Comité de Aerobiología
Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC)
GEMA Guía Española para el Manejo del Asma
Alergia a abejas y avispas (himenópteros) Página del Comité de Alergia a Himenópteros
Productos para las alergias