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Vacunas antialérgicas

Vacunas para Alergia – Inmunoterapia

Cuando los tratamientos de primer estadio no son todo lo efectivos que sería deseable o cuando la reacción alérgica es más grave (en casos de asma, por ejemplo) se recomienda el uso de vacunas para las alergias (inmunoterapia) sobre todo si se es reactivo a un alérgeno que no pueda evitarse. Estas vacunas (existen ya algunas en comprimidos, otras en forma de administración sublingual o bien en inyección subcutánea) impiden que el cuerpo reaccione exageradamente al alérgeno.

La administración periódica de inyecciones del alérgeno y con dosis que van incrementándose paulatinamente hasta alcanzar la máxima dosis consigue muy buenos resultados de remisión de síntomas e incluso de inmunización en un periodo que oscila de los 3 a los 5 años, siempre bajo la indicación del profesional sanitario.

vacunas antialergicas

 

 

Medicamentos que se pueden utilizar para tratar las alergias

Medicamentos  para tratar las alergias:

El arsenal terapéutico del que dispone la profesión médica para el tratamiento de las alergias es amplio y variado cubriendo a la perfección el espectro de síntomas y reacciones alérgicas que pueden padecerse. Como en todo tema relacionado con la salud, la rapidez en el diagnostico preciso es un elemento esencial en la instauración de todo tratamiento.
Dependiendo de la sintomatología y gravedad de la alergia o la localización de sus efectos en distintos órganos, pueden emplearse desde una crema o loción antihistamínica a unos comprimidos, espráis, gotas o inyecciones. Será el médico de asistencia primaria o el especialista alergólogo el que determinará el tratamiento adecuado para cada patología teniendo en cuenta el historial clínico del paciente, edad y afectación.

Medicamentos para tratar la alergia

Descongestionantes

Descongestionantes Nasales

Los descongestionantes alivian la congestión nasal (taponamiento, exceso de moco, rinorrea, etc.) La pseudoefedrina y la felilefrina son normalmente los ingredientes activos más comunes en los descongestionantes sin receta. En los aerosoles de venta libre se utiliza generalmente la oxitometazolina y derivados moleculares, a veces complementados con alguna sustancia balsámica coadyuvante.

Sprays descongestivos

Para los casos más serios y con la correspondiente receta médica existen aerosoles con corticoides (fluticasona, triamcinolona, mometasona, etc.) de elevada efectividad y menor cadencia de uso.

 

Sprays corticoides

No se deben usar aerosoles nasales descongestionantes más que unos cuantos días, dado que causan el efecto de “rebote” y empeoran la congestión llegando a crear una adicción en el paciente que cada vez necesita más aplicaciones. En ese estadio la única solución efectiva es dejar de usarlos. Los descongestionantes en forma de pastilla no causan este problema. Las personas con hipertensión arterial, problemas cardíacos o agrandamiento de la próstata deben usar descongestionantes con precaución y bajo prescripción médica.

Antihistamínicos

Los antihistamínicos son los fármacos más empleados en el tratamiento de las enfermedades alérgicas.

Su característica es la de inhibir los efectos de la histamina en las reacciones alérgicas, a través del bloqueo de sus receptores.

Los antihistamínicos pueden tomarse por adelantado para prevenir los síntomas alérgicos antes de que comiencen y cuando está iniciado el proceso para detener los síntomas molestos que provoca la alergia (congestión, estornudos, lagrimeo, picor, etc.). Algunos están disponibles sin receta médica y en muchas formas terapéuticas como cápsulas, pastillas -para tragar y  bucodispersable de efecto más rápido-, gotas oftálmicas, inyecciones, lociones, jarabes, aerosol nasal. Son los de primer uso y utilización más general por la población para el tratamiento de síntomas de grado menor y como preventivos.

Antihistaminicos orales
Los antihistamínicos suelen clasificarse en los de 1ª generación, y antihistamínicos no sedantes o de 2ª generación.

 

Los antihistamínicos clásicos o de primera generación son fármacos que penetran bien en el SNC y son poco selectivos en sus acciones. Por todo ello, causan diversos efectos indeseables como sedación, somnolencia, aumento del apetito y efectos anticolinérgicos (sequedad de boca, visión borrosa, estreñimiento y/o retención de orina); algunos de estos efectos también se han utilizado con fines terapéuticos, como sus acciones de inhibición del vómito y el mareo, o la acción de secar las mucosas para aliviar el goteo nasal. Por lo general, los antihistamínicos clásicos se transforman rápidamente en el hígado en derivados (o metabolitos) inactivos, por lo que es necesario tomarlos tres o cuatro veces al día. Alguno de ellos puede usarse igualmente por vía parenteral (intramuscular o intravenosa), lo que fomenta su empleo en la urticaria y otras reacciones alérgicas agudas.

 

Los antihistamínicos no sedantes o de segunda generación actúan más selectivamente sobre los receptores H1 y penetran menos en el SNC, por lo que se consideran más seguros desde el punto de vista del rendimiento laboral y escolar, la conducción de vehículos y otras actividades diarias que dependen del grado de somnolencia y lasitud. Además presentan, en general, menos interacciones medicamentosas que los fármacos clásicos. Por otra parte, sus características farmacológicas permiten en la mayor parte de los casos su uso en dosis única diaria. Los antihistamínicos de 2ª generación se emplean sobre todo en la rinoconjuntivitis alérgica y en la urticaria aguda y crónica, aunque sólo como tratamiento de mantenimiento, ya que existen en comprimidos, gotas o jarabes, en aerosoles nasales y en colirio, pero carecen de presentaciones por vía intramuscular o intravenosa.
Antihistamínicos tópicos

 

Medicamentos caducados pueden originar alergias y agravar enfermedades

Medicamentos caducados

Especialistas de la Dirección de Medicamentos, Insumos y Drogas (Digemid) advirtieron sobre los riesgos de consumir un producto farmacéutico vencido, pues señalaron que al expirar no sólo pierden sus propiedades terapéuticas sino también pueden ocasionar alergias, dolencias diversas, resistencia bacteriana, hasta intoxicaciones de leves a severas que no sólo agravan la enfermedad que se desea curar o controlar, sino que originan sobre gastos no justificados.

Por ello recomiendan a la población, antes de consumir un producto, siempre verificar en el rotulado de los envases la fecha de vencimiento.

Al adquirir un medicamento como tabletas, cápsulas o comprimidos, es importante solicitar al químico farmacéutico, responsable del establecimiento, que le muestre la fecha de expiración que se consigna en la etiqueta o folio del producto. Asimismo recalcaron que se debe examinar que los números que componen la fecha de vencimiento deben estar impresos de forma nítida, no sobregrabado ni colocados en alguna pegatina.

Medicamentos caducados pueden originar alergias y agravar enfermedades

Del mismo modo aconsejaron sólo adquirir los medicamentos en establecimientos autorizados y nunca en lugares que los expenden de forma ambulatoria e informal.

Recordaron que es responsabilidad de los químicos farmacéuticos regentes retirarlos para su venta, y almacenarlos en lugar seguro, con un rotulado que indique que son “medicamentos vencidos” para devolución o destrucción, de acuerdo a lo establecido en la norma, su incumplimiento está sujeto a sanciones.

 

 

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Niveles ambientales de pólenes Página del Comité de Aerobiología
Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC)
GEMA Guía Española para el Manejo del Asma
Alergia a abejas y avispas (himenópteros) Página del Comité de Alergia a Himenópteros
Productos para las alergias

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